Poco me conoces si no sabes que Extremoduro (Robe), es de mis bandas favoritas junto a La Fuga (Rulo) precisamente por lo reflexivo de sus letras y la dinámica de su música. Pero hoy no quiero hablar de rock castellano porque por desgracia hace más de tres años que no puedo escuchar música, y por mucho que me guste haberme ahorrado la subida de precios de Spotify, me duele enormemente, pues creo, que si ahora escribo menos y con menor creatividad es en gran parte porque cesé la música. Y todos esos estímulos creativos, geniales, inspiradores, desaparecieron con mi capacidad auditiva. No me recuerdo sin música desde que con nueve o diez años ya llevaba uno de esos reproductores mp3 en las excursiones del colegio. Desde entonces, más incipiente desde la adolescencia he llevado siempre unos auriculares conmigo. La música eclipsaba el ruido del mundo mientras bombardeaba a mi cerebro de palabras, frases, ritmos, emociones. Cuadra con un autista con un ICV de 124. Pero tampoco quiero hablar de eso y no lamento esta introducción al caos nada precisa. Pero preciosa.
El título hace referencia no solo a la canción, también a mis paseos recientes "Acostumbrado a escapar de la realidad; Perdí el sentido del camino; Y envejecí cien años más de tanto andar; Perdido" y sobre todo a mi realidad y mi necesidad de ser, oír y dar. Y es que aunque ya sé cómo vamos a cruzar el río, lo cierto es que vivo en diferido buscando en mi memoria un pasado que se volvió inerte como una roca, que me lapida cada día. Y sinceramente, necesito trabajar, necesito formar parte de algo, ser útil, y sí, ganar dinero para dejar de ver evaporarse a mi cuenta corriente. Pero por desgracia: "ahora que ya no hay nada, ni dar; La parte de dar que a mí me toca; Por eso, no he dejado de andar" solo me queda caminar perdido sin sentido mientras envejezco psicológicamente porque no me queda otra opción. Intento buscar empleo y todo son negativas y con ello, sumado a mis dificultades sensoriales me viene la sensación de incapacidad, pero no solo perceptiva, sino una inseguridad de que ya no sirvo para nada, de que he pasado de ser un comodín que se enfrenta a todo, que igual te hace un vídeo, que te fotografía un evento, que te pone cervezas con hielo, te hace inventario, te carga y descarga un camión, te da una clase, te arregla algo a no servir para nada. Y "Agazapado, espero, como un arraclán; Bajo las piedras, escondido; Porque a la vida era lo único que le da; Sentido."
Y me da rabia, porque ayer me compré unas zapatillas porque salir a andar acelera el desgaste de las que tengo y cuando se me acercó una de las tenderas no pude entenderla y fue una conversación incómoda que parece que no avanza a ningún lado, y mucho peor cuando tocó pagar y la tendera me decía cosas que no entendía y yo decía otras creyendo que era por ahí y al final la conversación es un puzle raro. Así que entiendo que ser cajero no es para mí actualmente, y ser reponedor no tendría pegas salvo porque siempre hay alguien que pregunta por algo y no sabría por qué para ayudarle. Y eso elimina cualquier puesto en el que haya probabilidades de interactuar con alguien. Si además sumamos mi poca fuerza muscular, y discapacidad visual, trabajar en un almacén tampoco es viable. No sé de contabilidad y no tengo la vista como para vivir entre excels así que a la basura con trabajos de oficina. Solicité puestos de limpieza, porque nadie pregunta a quien friega los suelos, pero parece que estoy sobrecualificado para ellos porque tampoco me admiten. Así que que me diga el INSS en qué creen que puedo trabajar por ir solicitando porque no me queda nada que no haya intentado. Y lo necesito, necesito hacer cosas porque si bien me encanta tener tiempo para dedicar por completo a los estudios, también necesito desempeñar mis habilidades, y sí, ganar dinero con ello. Porque desde 2018 llevo trabajando y me encanta ganar dinero, sobre todo para gastarlo, aunque ahora haya cambiado la forma en que lo hago.






El caso es que por una cosa o por otra ya no me siento útil, ni capaz. Hace poco me inscribí de voluntario en AUCAVI para ayudar a autistas, y lo hice medio engañado porque ni tan siquiera considero que pueda ayudar. No oigo, me cuesta leer o identificar cosas, no tengo transporte autónomo, tengo tantas limitaciones que me jode no tener ya una discapacidad que las reconozca, pero así es. Más quisiera yo estar sano y poder disfrutar de la música, desempañar un trabajo, ganar dinero, y seguir en la rueda del consumismo. Pero no. No puedo por mucho que lo quiera. Ayer estuve en el otorrino y no le entendía, y está feo que por su parte no tengas medios alternativos para comunicarse con pacientes, pero gracias a que yo sí dispongo de SAAC pudimos concluir que tengo una afectación severa que no se va a resolver ni con implantes cocleares. Es decir, mis problemas auditivos no se irán, más que a peor. Y el deficit visual no parece cuantificable, pero es cualitativamente molesto. Y en ciertos casos peligroso.
Así que sí, sin ser, ni oír, ni dar. Y ni tan siquiera espero un cobro revertido porque la inSeguridad Social no protege, como debería.
"Voy a ver si me encuentro dentro de mi piel
y comprendo porque nada puedo entender
me resulta tan raro todo lo normal
me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar".Fito y Fitipaldis.(1998). Trozos de cristal. A puerta cerrada.
Y para no morir, o mientras lo espero, me enfoco en lo que sí controlo. Mi alimentación, mis estudios, mi cuerpo, mi mente; pero eso es solo una distracción, una fuga (2017): "Abrigo largo; pa' taparse los fracasos [...] Sólo tengo un saco roto de sueños; un alma en vela y un corazón indispuesto".









