yoes pera ría menos de mi

2026 10 3

Rogers fue un psicoterapeuta humanista que propuso una teoría muy interesante en la que una persona tiene varios yoes, resumiendo, el "yo real" y el "yo ideal". Es decir, la persona que eres y la que te gustaría ser. Cuando no coinciden mucho se produce malestar, parece obvio ¿no? Higgins, desde un modelo más cognitivo, cogió esa teoría y la desarrolló un poco más (Teoría de las Discrepancias del Yo) dando lugar a yoes que concretan aún más el malestar. Cuando el “yo real” no encaja con el "yo ideal”, es decir, no estás siendo quien te gustaría ser, parece claro que surge tristeza y depresión. En cambio, cuando el “yo real” no está en sintonía con el “yo debería”, que es cuando sientes que no estás cumpliendo tus propias exigencias o las ajenas, entonces aparece la ansiedad. Tiene más miga, quédate si quieres comerte todo el pan. 

┌x─ Yo Ideal ──> DEPRESIÓN (Tristeza, vergüenza, apatía)
Yo Real
└x─ Yo Debería ──> ANSIEDAD (Culpa, miedo, tensión)

El caso es que en una sociedad tan líquida, como dijo Zygmunt Bauman, alcanzar esos yoes no es nada fácil. Cuando surgieron estas teorías la sociedad era más estable, podías entrar en una empresa y jubilarte en ella, acceder a un piso, a un coche, etc. El yo ideal no estaba constantemente influenciado por las redes sociales ni Internet, había menos cosas que desear y por tanto era fácil alcanzar el ideal. En cuanto al yo debería, también era más alcanzable, pero ahora, con salarios más bajos, empleos precarios y temporales, te imponen que deberías trabajar más, mejor, protestar menos, apañarte en tu miseria, si no eres rico es porque no haces suficiente, es culpa tuya y solo tuya… Qué fácil es provocar depresiones y ansiedades cuando vives en un ambiente que se parece más a flotar en medio del océano que a la pequeña islita de hace décadas. Lo curioso es que Rogers centraba sus terapias en "el cliente", dándole responsabilidad, libertad y control con la finalidad de ayudarlo a conocerse, cambiar su autopercepción y crear un yo ideal más realista. Para mí tiene sentido a medias, pues fomenta el conformismo. Si no puedo alcanzar mi ideal, pues rebajo mis expectativas y problema resuelto, me conformo con mi vida da mierda y ya está, se acabó la incongruencia de mis yoes. El problema es que eso nunca dejarán que pase, no permitirán que logres esa estabilidad porque la sociedad actual quiere insatisfechos. Alguien que está en paz con su vida no compra, no busca llenar el vacío con productos o servicios si sabe llenarse a sí misma. Los monjes y el consumismo no creo que se lleven bien. La etimología del capitalismo es acumular riqueza, y el truco está en que si ves que el de abajo se acerca, aumentas la brecha, los requisitos, el mínimo, y el que tiene mucho sigue teniendo mucho, pero el que tenía un poco ahora no tiene suficiente. Inflación lo llaman, como si fuese casualidad y no provocada por los poderosos.

Intento no hablar de mí, ni de los pensamientos de rendición que me vienen a veces, más de las que desearía, menos de las que venían.

Los existencialistas creían que el dolor nace de la falta de sentido vital, un tal Viktor Frankl, el cual reconocerán por su libro "El hombre en busca del sentido", empleó el término neurosis noógena (vacío existencial) para explicar porque si no tengo una razón para levantarme de la cama me lleva a la tristeza. Esto es un peligro porque hace al individuo culpable único de sus desgracias. El humanismo es similar solo que más que sentido busca la autorrealización. Pero una cosa es hacerme cargo de lo que puedo hacerme cargo, y otra cargar con imposiciones ajenas. Yo nací en 1995 y he vivido un cambio de siglo, de moneda, varias reformas educativas, cambios en planes de estudios a mitad de estudios, huelgas, varias crisis económicas e inmobiliarias, y políticas y sociales, hasta una pandemia global. Si bien no son las guerras de hace cien años, en solo 30 años he vivido muchos cambios, para un organismo que lleva siglos exactamente igual. Estos teóricos no nos pueden atribuir nuestro fracaso y malestar y su vez crear una pirámide (Maslow) y no reconocer que nos están bombardeando las bases constantemente. Por mucho que uno quiera, si dicen que debemos alcanzar la autorrealización que está en la cima de la pirámide no se nos puede culpar de no llegar si otros nos destrozan las bases sobre las que se construye. Que el existencialismo me culpe de una indefensión aprendida me toca los axones.

La pseudoterapia Gestaltica de Fritz critica al conductismo por no mirar el todo y solo la conducta, y defiende que la persona tiene la capacidad inherente de autorregularse, siendo capaz detectar las necesidades y satisfacerlas, interactuando constantemente con su entorno, el cual ha de tenerse en cuenta para entender a la persona. ¡Qué bonito ¿verdad?! Aunque me parece una basura que me tengo que estudiar, te la detallo para que flipes tú también. Dice así. La persona está en constante actualización para satisfacer sus necesidades, bien. La persona debe enfocarse en el presente, que es lo único sobre lo que puede actuar, bien. Aunque reconoce que el pasado y futuro solo tienen importancia si influyen en el presente, ¡ajá! Si arrastro un pasado pesado, andar el presente ya me cuesta más, y si el futuro es incierto, inestable, si el suelo bajo mis pies tiembla, caminar el presente es cruzar un terreno minado. Y aquí, como diría "Fermín Trujillo (LQSA)", la clave, dicen ellos, está en "darse cuenta": ser consciente de uno mismo y de su alrededor. ¡Hiperpolariza tus neuronas que vienen sinsentidos (sí, he usado la palabra adrede queridos existencialistas-humanistas! El siguiente paso es hacerte responsable de redirigir tu vida en ese entorno en que te diste cuenta que vives. Porque dicen que tú eres el motor de tu vida, y aplaudo la metáfora, sabes que me encantan, pero no me muevo igual en llano, que en cuesta y no decido yo la inclinación ni el terreno. El siguiente paso es la "polaridad" o dicho de otro modo, los extremos opuestos no molan y tienes que encontrar el equilibrio. Por ejemplo, puede que disfrutes estando solo, pero que también necesites sentirte querido o arropado por otros, pues ahora busca tú, querida funambulista.

Y ahora libera tu GABA que el último paso conviene pillarte relajado. El llamado ciclo de contacto y retiro, que es complejo de explicar de forma breve y no tiene fundamento alguno, pues mezcla leyes de percepción de la Gestalt con cogniciones y conductas hacia esa metáfora. Una especie de Figura y Fondo que se van persiguiendo aludiendo a que en tu vida te surgirán necesidades en forma de figuras y al satisfacerlas te fijarás en el fondo, o algo así. Es que flipo con la amalgama esta de mezclar cosas. El plato combinado cutre de los malos psicólogos. Total, que si no logras satisfacerte es culpa tuya y lo justifican con conceptos como, por si te apetece indagar más: "Introyección" que viene a ser conformarse y rendirse. "Proyección", echando la culpa a los demás. "Retroflexión" o reprimirse. "Confluencia", que es como ponerse una venda en los ojos o mirar las necesidades de los demás que se ignoran las propias. En definitiva, que la responsabilidad es tuya. Muy individualista para decir ser holística. Pero hiperpolariza de nuevo porque para resolver esto proponen técnicas que me descolocan. "La silla vacía", en la que charlas con una silla para que te des cuenta de tus conflictos internos, lo curioso es que se usa en procesos de duelo para hablar con ese muerto y resolver los asuntos pendientes (otra técnica, que viene a ser eso). Lo curioso es que lo que se hace es liberar de la responsabilidad, es decir, al decirle al muerto lo que me quedó por decir, me libero de ese peso. Me quito la responsabilidad (o culpa) de haber callado (o "dejar ir" que es otra técnica que viene a ser eso). Alguien ajeno se murió, pero YO estoy mal, porque YO no le dije lo que YO le quería decir. Lo entiendo, los putos yoes. Y luego hay más que son como técnicas espejo o trabajar con los sueños, que esto ya es para arrancarse las neuronas y evitarlas sufrimiento.

Pero si no has flipado aún, el psicodrama te va a alucinar, pues consiste en montar un teatrillo para exponer tu mierda y poder barrerla. Y ojo, que no me parece mal, de hecho esta técnica sale en un capítulo de la serie HIT. Lo que me jode es que se critique al cognitivoconductismo, que es exactamente lo que es esto. Ese "darse cuenta" y "buscar el equilibrio" es justo eso: "cognitivo" y "conductual", respectivamente. Pero lo que me molesta aún más de todo ello (mierda, al poner ello me ha hecho pensar en el puto Freud jaja) es que para hacer todo ese proceso la sociedad debe darte tiempo, debe darte espacio, y no lo hace porque si vives a toda prisa dejas de ser una persona y te conviertes en un vector de inercia más que contribuye a la aceleración.

El modelo social de Rotter, constructivista en este caso, ya tiene en cuenta también la conducta humana dirigida a metas y, como conceptos moleculares o elementales, sus cuantiosas expectativas, hay varias, pero me gusta especialmente el concepto locus de control que puede ser interno, si cree que depende de él o externo si lo atribuye a factores ajenos. Sí, ya sé que a estas alturas pensarás que este texto rezuma locus externo, que culpo a la sociedad de todo como si fuéramos completamente inocentes, en el sentido opuesto a culpables, no como sinónimo cercano de ignorantes, que también. Y aquí es donde entra el valor del refuerzo, si la sociedad me quita más de lo que me da, o no me da suficiente, mi situación psicológica se tambalea y el potencial de mi conducta se dirige a senderos de sentido único. Rotter también habla de conceptos molares como el potencial de necesidad, como la necesidad de reconocimiento o estatus, la protección y dependencia (curiosamente esto podría cuadrar con los opuestos de la polaridad que comentaba Fritz), el control de conductas ajenas, el amor y afecto, el bienestar físico, la independencia. Demasiadas cosas de las que "darse cuenta" y atender. La libertad de movimiento es ese concepto que viene a relacionar expectativas con la posibilidad de que se alcancen. ¿Recuerdas cuando el humanismo trataba de reducir el malestar rediciendo las expectativas, o el yo ideal? Y el valor de necesidad que es la preferencia que damos a unos reforzadores u otros: para algunos el dinero es más importante que las condiciones laborales, o yo que sé, hay mil factores como hemos ido viendo, todos ellos con la finalidad de cubrir la pirámide en sus distintos niveles.

Volviendo a eso de echar balones fuera que parece que resuena en todo este texto, la teoría cognitivo-social de mi querido Bandura y su determinismo recíproco viene a decir que somos un cóctel compuesto de variables personales, ambiente y conducta, cada una impregnando su sabor al resto. La autoeficacia percibida es la creencia que tenemos de lo que somos capaces de hacer con los recursos que contamos (el yo potencial de Higgins que no te mencioné), de nuevo, expectativas. Uno podría usar esto para justificarse y decir: "soy pobre y nunca conseguiré salir de mi pobreza" por tanto yo real ni siquiera busca motivación, ni yo ideal ni nada, eso no es depresión, es rendirse. Otros, lucharán por salir de su pobreza o mejorar al menos algo su situación. Una cosa es que el mundo tiemble, y otra que no intentemos permanecer de pie tirando de victimismo. Siento si te hice pensar lo contrario en las líneas anteriores. Su colega Mischel tenía otra teoría con mismo nombre que amplía la anterior con conceptos como la consistencia trasituacional que indica cómo una persona cambia según la situación. La estabilidad temporal que es el cambio o estabilidad con el paso de los años. ¿Somos igual hoy que ayer, en casa que en la oficina? Parece que me salí del tema pero realmente si quiero enseñarte el sufrimiento de una persona debemos comprender cómo se construye. No te explicaré el self de James porque ni yo mismo termino de entenderlo, pero ya podrás adivinar que trata de más yoes (material, social, espiritual, fenomenológico, cognitivo, conductual). No somos uno único, ríete tú del trastorno de identidad disociativo (múltiple). Pero yo, que escribo, tú, que me lees, entenderemos muy bien el concepto identidad narrativa, que es la búsqueda de la coherencia en nuestro relato vital, y ya te adelanto que si no la tiene, se la damos, encajamos el relato para que nos cuadre. Aquí es donde encajamos las excusas en plan "un día es un día", "por una vez no pasa nada", etc. Como yo cuando me como una tarta de chocolate de un cumpleaños siendo vegano. Sí, me perdono porque por un momento consumo leche de una vaca maltratada. Pero para mí la esencia del bienestar no es ser radical ni extremista, volvemos al concepto de equilibrio, el cuerpo y la salud es homeostasis. Asumo mis actos, soy consciente (puto darse cuenta), pero no me hace falta ninguna silla vacía para disculparme con la vaca y su ternero. Para que veas que no echo balones fuera, yo no uso un discurso externalizador justificando que "total, la tarta ya está hecha y comprada, la vaca sufrió igual", como dicen los inmorales. Yo asumo que solo por comer, contribuyo a su sufrimiento. El conflicto que surge con mis valores morales y ese yo debería, o más bien no debería, se resuelve porque lo acepto y me perdono, como esas terapias nuevas que hay ahora. Aquí el análisis es retrospectivo. Como decido consumir un producto, por mucho que ya esté creado, justifico su oferta. Permíteme una pizca de interacción social. Si todos nos hiciéramos veganos, la demanda bajaría y los productores dejarían de ofertar esos productos hechos desde el maltrato animal, pero si la gente se aferra a que el producto ya existe, seguirá existiendo. De lo particular a lo general a lo particular: Yo decido no comer, otros muchos me siguen, por tanto la alimentación cambia, por lo que los pobres animales dejan de sufrir.

Me viene genial esto para hablar de autoconcepto y autoestima. Cuánto me conozco y cuánto quiero a ese "yo" que conozco. Por resumir que llevamos mucho ya. Y sí, tiene que ver con esa inmensidad de yoes. También con las narrativas y todo lo anterior. Es decir, mi autoconcepto cambia según dónde esté y lo que pretenda. Y ojo, porque aquí entra un yo pasado y un yo futuro (ideal/debería), además de un yo actual (real), según Markus. Y si esto es complejo, bienvenidos al modelo de autocomplejidad de Linville, que viene a decir que con tantos yoes cómo no vamos a estar jodidos. No es así, pero permíteme a estas alturas traducírtelo. Se resume en que somos una mezcla de muchas cosas, muchos momentos, etc. En función de cómo de dispar sea todo ello, será nuestra complejidad. ¿Obvio, no? Pues no, polariza tus neuronas esta vez porque necesito que disparen tu atención. Cuanto más complejo eres, es decir más yoes forman parte de ti y cuando más aislados estén entre ellos, más estabilidad emocional tendrás. Simple, si reparto mi identidad en diferentes aspectos y facetas, es decir, me construyo a lo ancho, y además modular, en varios edificios. Si se derrumba uno de ellos, el resto de mi ciudad amortigua el daño. Es decir, si diversifico, y una cosa sale mal, me quedan todas las otras bien a las que agarrarme. Si por el contrario toda mi identidad es vertical y gira en torno a algo único o todo está conectado. Un pequeño golpe en cualquier lado tira la torre entera.

Volviendo al maldito "darse cuenta", el modelo de autoobservación de Snyder, dice que si una persona tiene alta autoobservación, mayor es el control que tiene de sus conductas ante el entorno. Otra vez más parece obvio, cuanto más me conozca más me puedo contener y adaptar. Y aquí puedes optar por polaridades asertivas, ya sabemos lo que es la asertividad, para qué gastar palabras; o la defensiva, que también sabemos lo que es estar en ese modo.

Y para cerrar esta revisión bibliográfica el modelo dramatúrgico de Goffman dice que básicamente somos actores representando papeles en diferentes escenarios para lograr lo que sea que queramos. Y esto lo destaco porque así ha sido toda mi vida, sin saberlo, pero así me sentía. Solo que de forma, y por favor no pienses en Freud, inconsciente. Yo no tenía un plan, ni escaletas ni guiones, pero me sentía obligado a actuar para sobrevivir, sin saber por qué tantos escenarios y tantos cambios. Mi yo autista oculto usaba este modelo como un Equipo de Protección Individual que me protegía del mundo social, pero que a su vez impedía verme la piel, mi yo, mis yoes, mi identidad no podía construirse porque ese EPI estaba bloqueando el acceso sin saber que lo llevaba puesto. Juro que es así. Y precisamente ante el desconocimiento no puedo culpar a nada ni nadie de mi identidad cristalizada, no porque sea sólida, sino por la fragilidad, la aspereza, la imperfección. Me lo imagino como una torre hecha apilando trocitos de cristal sin demasiado cuidado, no es lisa, corta, tiene salientes punzantes, y no solo tengo una torre, soy una ciudad con muchas torres diferentes construidas de la misma forma. Por eso no me perturba que me derrumben una, tengo más, pero sí que cuando alguien se acerca a alguna, puede hacerse daño. Pero a su vez soy transparente, no oculto nada, todo está a la vista, este blog es un ejemplo. Y a su vez, cuesta identificar mi ciudad, mi conjunto de yoes, porque esa transparencia no permite construir un plano, un mapa. Como esas interfaces modernas que son basura atencional y perceptiva porque al no tener opacidad no se puede apreciar lo del primer plano sin que te contamine lo de debajo.

Es curioso que, siendo actores de nuestra propia vida, una de las técnicas humanistas para aliviar el malestar sea el psicodrama. Tiene sentido porque al actuar deliberadamente por esa terapia, somos el actor dentro del actor. Es como que, para dejar de actuar, actuamos. Lo que no nos permite hacer o decir el actor real, lo provocamos con el actor fingido. Pero como dije antes, eso solo permite sacar la mierda para barrerla, desahogarse, y claro que alivia, gritar lo que se tiene dentro alivia. Pero sin el cambio cognitivo y conductual seguirás acumulando basura hasta que vuelva a explotar y tengas que llamar al actor del teatrillo porque tu actor real no tiene dendritas para quitarse la máscara. Estamos programados para la cobardía, para el encaje social, nuestro yo real tiene que actuar para adaptarse a los entornos, y como les pasa a los actores, llega un momento en que no sabes quien eres, tu identidad se diluyó con los personajes. Tener que montar un teatro para poder ser libre de decir lo que necesitas decir es un parche, crear una silla vacía para enfrentarte en un espacio seguro es un apaño. Nunca fui más pleno que cuando supe que soy autista y pude quitarme todas esas máscaras, sí, sigo teniendo mis yoes adaptados, pero cada vez se parecen más a un yo único y libre que intenta no tragarse lo que necesita vomitar. La cuestión es que, por equilibrio, por humildad, por respeto, a veces hay que callar y gritar en silencio. Pero esa debería ser la excepción, no la terapia.

Piensa en Sheldon Cooper. No finge, no actúa, no está programado para el encaje social, es inocente y no se ajusta a los demás, no es egoísmo, no es narcisismo, es no ser actor ni tener escenarios. Solo ser. El problema es que eso es lo peculiar, lo distintivo, y aunque a veces es acertado, seguro que alguna vez te ha parecido insufrible. Esa es la razón de buscar el equilibrio. Ponerse la máscara de la mentira piadosa para no dañar a los demás aunque no sea nuestra intención. Le pedimos a la corteza prefrontal que nos vista y cree el atrezzo para actuar, y eso te aseguro que desgasta un montón. Pero lo hacemos por los demás, por mantener a los demás a nuestro lado, porque como vimos, a veces queremos protección, dependencia, afecto, y eso tiene su coste.

Te he hecho leer mucho y no hemos llegado a ninguna parte, aún, aunque ahora conoces mucha teoría de psicología.

El caso es que tomar el control de nuestro bienestar no es tan fácil como lo pintaba Rogers y otros humanistas o existencialistas, no es tan simple como buscar la razón de ser, porque ésta cambia. Como decía Bandura, somos nuestros yoes conduciendo en un ambiente, y ese ambiente ahora es caótico, inestable, impredecible. Me recuerda al anuncio del Nissan Yuke atravesando una ciudad que se plegaba sobre sí misma a lo "Inception (2010)". Cómo voy a saber quién soy, y por tanto responsabilizarme, buscar mi propósito, si me están cambiado las capas, la realidad, cada poco tiempo. Sí, se puede florecer en el asfalto, pero solo si es estable, no si lo van reformando constantemente. Cómo llegar a la cúspide de la pirámide si no sé si podré comer mañana, si tendré vivienda, trabajo, si no me caerá un arma de destrucción que lo resquebraje todo. Somos el puto Sísifo condenados a escalar montañas que crecen sobre nosotros. Está genial que se busque responsabilidad interior, y desarrollo personal y todo eso. Pero ¿qué hay de la responsabilidad global: social, política, económica? El problema no es echar la culpa fuera y ya está, el problema es hacer todo lo posible, responsabilizarse, sobrevivir, buscar la motivación hasta en lo más mínimo, tirar del existencialismo más absoluto que es aprovechar la propia existencia, la vida que otros no tienen, y aún así no poder andar porque desaparece el suelo bajo tus pies. Y por mucho que te hagas creer que puedes volar, como Neo en Matrix, caes porque los Smith se multiplican y saben tanto o más que tú.

Por eso, querida mente atenta, gracias por llegar hasta aquí. Pero como en Matrix, para lograr el bienestar solo veo dos salidas. Que son curiosamente las mismas dos salidas que conoce tu sistema nervioso: lucha o huída.

Si decides luchar, vive un día más, continúa en una sociedad que te lo pone en contra, eres la resistencia motivada por Connor en un mundo donde la inteligencia artificial existe, pero cuyo enemigo es la estupidez humana, la avaricia, codicia, toda humana.

O puedes huir, que es casi tan difícil, y alejarte de la sociedad, ser huraño, disidente, ermitaño, anacoreta e incluso asceta y, con suerte, si así lo quieres, encuentres otros con los que montar tu sociedad off-grid de neorruralismo en tu comuna utópica. Esta opción me gusta, piensa en los monjes budistas en su montaña con sus huertos, su conexión espiritual consigo mismo y el grupo, su paz, su tranquilidad. Solo les perturban las movidas planetarias, y salvo que algún humano quiera tocarles las túnicas, están en su retiro consciente tan plenamente en equilibrio.

Por último, tienes una opción a veces no opcional, ni elegible, que es rendirse. Ya sabes a lo que me refiero.

Yo pienso en estos caminos muchas veces, y ninguno es perfecto, y como autista me entra la parálisis por análisis y aquí estoy, pensando, que es lo único para lo que no necesito más que a mis queridas neuronas en un baile de sinapsis a veces no tan acompasado. Espero que hayas disfrutado de la lectura, y si no es así, sólo tú eres el responsable, no te obligué a seguir leyendo, ni a empezar a hacerlo. Y si ya me conoces, para qué picas jajajaja. Haber huido, pero decidiste pelear ejercitando tu atención sostenida, pensamiento crítico, memoria a corto plazo, o largo si llegaste hasta aquí, y tantas otras funciones que, si disfrutaste, seguro que conoces o descubrirás si te suscribes (es gratis, de lo poco que queda ya) y si no, eres libre de no hacerlo y pasarte cuando y cuanto quieras por aquí, sin compromiso.

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